Hoy somos una sociedad hiperconectada. Es impensable estar sin una conexión a internet para trabajar, comunicarse, informarse y entretenerse. Y ni hablar de la cantidad de dispositivos que están conectados a la red, comenzando por un smartphone, un pc y un televisor, y siguiendo a una larga lista que ha masificado el internet de las cosas.
Y aunque el tener una conexión a internet se da por seguro en las ciudades de América Latina, la situación no es tan sencilla. De acuerdo con un estudio publicado por la Cepal a finales de 2023, un 25% de los hogares en áreas urbanas de la región no contaban con acceso a internet. Y la situación empeora con las áreas rurales, donde el porcentaje sube al 64%.
Mejorar la conectividad de las personas que aún no tienen acceso a ella es una tarea prioritaria de los gobiernos de la región. Por eso hay que celebrar iniciativas en este sentido.
Una de ellas es la nueva Ley de Internet en Chile, que consagra el internet como un servicio público, brindando mayores herramientas para garantizar la conectividad digital como un derecho básico para todos sus habitantes.
Otros países de la región también están haciendo importantes inversiones en ese sentido, como Colombia, que ha destinado recursos para mejorar la conectividad, sobre todo en las áreas rurales.
Sin duda, se hace urgente cerrar esa brecha digital para brindar mejores oportunidades a todos los habitantes de la región.

