Internacional. Tras obtener pérdidas por 448 millones de euros durante el año pasado en el negocio de televisores, la compañía Toshiba presentó un ambicioso plan para los próximos años, el cual contempla suprimir la producción de estos equipos en la planta ubicada en Japón.
Los resultados adversos del 2011 se deben, según explicó la compañía, a la tendencia revaluacionista del Yen, que le disminuye su capacidad de maniobra en el exterior, así como el posicionamiento de marcas como LG y Samsung, que le hacen competencia directa en la línea de televisores.
Otros factores que afectaron el resultado fueron el terremoto del año pasado en ese país asiático, las inundaciones en Tailandia y las turbulencias económicas en Europa y Estados Unidos.
Pero Toshiba no abandonará la producción de televisores con el cierre de la planta de Japón, que funcionaba desde 1965, pues continuará fabricándolos en las plantas de Polonia, China, Egipto e Indonesia. En la sede de Japón, la compañía continuará ofreciendo otros servicios.
Estos resultados siguen con la tendencia que han anunciado otros fabricantes de televisores asiáticos como Panasonic, Sony y Sharp, que incluso cambiaron sus presidentes a comienzos de este año.


