La prestación de acceso a Internet a alta velocidad debe ser una de las primeras alternativas ofrecidas al consumidor. Después vendrán servicios diversos como home banking, telefonía y video sobre el protocolo Internet (IP), y Video on Demand.
Las empresas ya invirtieron US$2.000 millones de dólares en el país. "Todavía no es posible calcular el potencial del mercado para el multiservicio en Brasil. En E.U., la penetración de la Internet es de 7% de la base de suscriptores", observa Álvaro Pacheco Jr., director general de General Instrument de Brasil.
GI, que facturó US$75 millones de dólares en 1997, en su filial brasilera, y unos $2.000 millones en el mundo, está trayendo al mercado local seis modelos de cable módem, tipo MCNS, "cuya ventaja es un patrón abierto capaz de comunicarse con productos de cualquier fabricante, de manera que el operador se evita la compra e instalación de los cable módem, pues el usuario pasa a hacerla en una tienda", subraya Pacheco Jr.
Los nuevos modelos para venta al por menor, como ya ocurre en E.U., tienen un precio estimado en US$250 dólares. GI no mantiene existencias en Brasil, pero estima que sus plazos de entrega girarán alrededor de 30 días, pues los cable modems serán traídos de las fábricas en México.
Apuestas en banda ancha
"Estamos ofreciendo la CleverCast PC, una placa inteligente de cable módem. En el exterior su costo es de unos US$300 dólares para el consumidor final", comenta André Luís Altieri, gerente de ventas de Philips de Brasil. Para la central de la operadora de TV por suscripción, esta compañía ofrece la CleverCast Plataforma, una solución completa de gateway para Internet.
El hardware y el software (una herramienta de desarrollo que permite crear una serie de aplicaciones) de la CleverCast Plataforma pueden variar de 50 mil a 250 mil dólares. "A pesar de que no exista un mercado efectivo de Internet por cable, está claro que hay una demanda reprimida de un canal de alta velocidad", observa Altieri, de la Philips.
Esta expectativa de buenos negocios contagió a BCD Eletrônica, representante en Sudamérica de la Philips Broadband Networks, que provee equipos para redes HFC (híbridas fibra-coaxial). "Trajimos al Brasil el sistema de telefonía y datos Crystal Line. Esta solución para banda ancha se compone de equipo para cabezal, usuarios y monitoreo de la red", explica Rosângela Bustamante, directora general de la BCD. En cuanto a cable módem, la apuesta de la BCD está en los productos de la marca Com21, que ya están en "operación comercial", usados experimentalmente por 1200 suscriptores argentinos.
Incentivo a las sociedades
Muchas asociaciones serán incentivadas para crear las redes multiservicio. "Cisco Systems, tal como lo hace en todo el mundo, está negociando la licencia de su proyecto de cable módem en Brasil", anticipa Luiz Carlos Damasio, gerente de desarrollo de mercado de Cisco. El producto (fruto de la asociación/acuerdo de fabricación) se basa en el MCNS, patrón abierto de esta tecnología. El fabricante (socio de Cisco) será Parks, empresa de informática del estado brasilero de Rio Grande do Sul, un proveedor tradicional de módems.
En la actualidad, Cisco distribuye en Brasil el Cabezal/Concentrador uBR7246. Incluyendo el concentrador de red y el enrutador de llamadas telefónicas integrados, el equipo de Cisco cuesta alrededor de US$35 mil dólares, para una red cercana a dos mil usuarios, y US$200 mil, para una red de cien mil usuarios. "Creo que en un plazo corto, muchos operadores de TV por suscripción podrán convertirse en empresas de telecomunicaciones u ofrecer sus redes de cable a empresas de telefonía", asegura Damasio.
Junto con SUN y GI, Cisco ofreció soluciones para la primera operación comercial que involucró TV por suscripción y acceso a Internet en Brasil: el servicio Link Express, de TV Filme, de Brasilia, con operación en MMDS y retorno telefónico, desde fines de 1997. De sus 70.000 suscriptores de TV, mil son usuarios del servicio de Internet. "La inversión total, que incluyó equipo de cabezal, servidores de alto desempeño, enrutadores y cable módems, fue cercana a US$3,5 millones de dólares", relata Carlos André Albuquerque Vieira, director de operaciones y proyectos especiales de TV Filme.
El ideal es el uso de redes de doble vía, aptas para trasmitir y recibir datos. La inversión en una red de este tipo (con diseño de línea, filtros de ruido, equipo de cabezal, estudios de topología y servicios como la preparación de postes y materiales), va de US$20.000 a 25.000 dólares por kilómetro construido.
Demanda de especialización
Otra preocupación fundamental es la confiabilidad de la red. El multiservicio no puede tener fallas. "Ahí entramos con sistemas de gerencia y monitoreo. Con redes multiservicio funcionando en breve, la demanda debe aumentar a mediados de 1999", explica Eugênio Solda, director de operaciones de Barco para Latinoamérica.
Esta empresa ofrece hardware –por ejemplo, sensores en toda la línea-, y el software ROSA, que gerencia la red mediante verificación de desempeño y desvíos, y activa respaldos en caso de falla. Barco planea un cabezal digital, entre otros recursos digitales, para cuya producción compró una fábrica en Dinamarca.
Ante la perspectiva de una buena demanda de mercado, muchas empresas se lanzan con una característica especial de sus equipos. TCA Latinoamérica, por ejemplo, apuesta por sus amplificadores troncales, en sociedad con la canadiense Triple Crown, para mejorar la señal de retorno usuario-cabezal, fundamental para el transporte de datos.
TCA también distribuye cable módems que, además de video, teleconferencia, datos y telefonía, ofrecen recursos de seguridad. Sensores puestos en las ventanas y las puertas del hogar del suscriptor están vinculados al cable módem, que puede activar una alarma en la central del operador de TV, para avisar problemas como el forzamiento.
Estos cable módems con recursos de seguridad, cuyo precio oscila entre US$300 y $400 dólares, vienen de una sociedad con GadLine, cuya sede es Israel. "Tienen teléfonos y parlantes que incluso permiten oír ruidos distantes en la casa del suscriptor", explica Pedro Antônio Limone, asesor técnico de TCA. La asociación con empresas canadienses e israelitas es vista como estratégica por TCA, pues en caso de una explosión del mercado, consideran que los fabricantes en E.U. no conseguirán suplir la demanda. "Si funciona muy bien, el servicio de TV terminará por ser tan solo una parte de la facturación de los operadores", espera Limone.

