Filtrar la Luz
Independiente del soporte que se use para registrar la imagen, la manera más práctica de manipular la temperatura de color es el filtrado físico de la luz. Aunque es posible utilizar filtros de cristal u otros materiales rígidos, para la producción en video se usan, en la mayoría de los casos, filtros de gelatina: delgadas películas de poliéster o acetato con un tratamiento cromático que les da un comportamiento particular.
La función específica de un filtro es transformar, seleccionar o separar los diferentes componentes cromáticos de la luz. En casos extremos esto representa cambios radicales en el color de las fuentes, pero casi siempre el trabajo del fotógrafo se concentra en la realización de sutiles correcciones orientadas a dar a las escenas un aspecto natural, reconstruyendo los efectos producidos por la mezcla de fuentes de luz de diferente calidad.
Las principales herramientas para este trabajo son los filtros de conversión y los de corrección de color, que permiten controlar con precisión el comportamiento de las fuentes de luz y aproximarse a los procesos reales de mezcla de luces.
Filtros de conversión de color
Estos filtros cumplen la función de alterar radicalmente la temperatura de color de una fuente de luz para que coincida con la de otras. Normalmente se trata de manipular fuentes de luz que varían entre la temperatura de color de la luz de tungsteno (3200°K) y la de la luz del día (alrededor de 5600°K), aunque existen filtros especiales para fuentes tan peculiares como los tubos de luz fluorescente o las lámparas de sodio.
Normalmente, los filtros de conversión de color se utilizan en el trabajo de iluminación cuando es necesario combinar fuentes de luz diferentes. Por ejemplo, para mezclar luz artificial de 3200°K con luz natural de 5600°K es necesario usar un filtro azul de gelatina, generalmente conocido como Color Temperature Blue.
Si se trata de lograr una mezcla de color con una leve tendencia hacia uno de los extremos pueden utilizarse filtros graduados, como se describe en la siguiente tabla:
3.200°K + Full CTB = 5.600°K
3.200°K + 1/2 CTB = 4.350°K
3.200°K + 1/4 CTB = 3.775°K
3.200°K + 1/8 CTB = 3.487°K
En el caso contrario pueden usarse filtros Color Temperature Orange, los cuales reducen la dominante azul de la luz día para poder mezclarla con luz de tungsteno y obtener los siguientes resultados:
5.500°K + Full CTO = 3.200°K
5.500°K + 1/2 CTO = 4.350°K
5.500°K + 1/4 CTO = 4.925°K
5.500°K + 1/8 CTO = 5.212°K
La estabilidad de los resultados en video depende de que al empezar el proceso de iluminación se haya establecido el balance de blancos correcto para el nivel de luz de referencia, que debe ser el que se pretende alcanzar con el proceso de filtrado de la luz. Igualmente importante es la selección del filtro óptico correspondiente a la temperatura de color de la luz ambiente, que equivale al "equilibrio" de color de cada tipo de emulsión fotográfica.
Filtros de corrección de color
Estos filtros, también llamados de compensación, son de colores más débiles y contrarrestan las diferencias ligeras de temperatura de color. Funcionan tanto en el lado azul como en el rojo del espectro, por lo cual se les llama "cálidos" o "fríos" según la calidad de su aporte a la mezcla de luces. Los filtros de compensación de uso más frecuente son los siguientes:
"Cálidos" "Fríos"
(Más Rojo) 85 (Más Azul) 80A
85B 80B
81A 80C
(Menos Rojo) 1A (SkyLight) (Menos Azul) 82C
Aunque las referencias anteriores corresponden a filtros para cámara, la mayoría de los fabricantes de filtros de gelatina ofrecen versiones equivalentes que pueden usarse para dar pequeños virajes al color de las luces. Sin embargo, es más frecuente que, por consideraciones económicas, el videógrafo se vea forzado a utilizar filtros de conversión de baja intensidad para hacer trabajo de corrección.
Una buena opción en estos casos es utilizar filtros en los lentes, que pueden servir para dar un tono continuo a una escena y atenuar los efectos de un filtro de conversión.
Para terminar recordemos que el control del color de la luz es una de las principales herramientas del fotógrafo, y que el éxito del trabajo creativo radica en el conocimiento de las herramientas disponibles. No hay que olvidar que la mejor forma de aprender es experimentando y tomando nota de cada pequeño detalle que algún día se puede convertir en la clave de una toma exitosa.

