NAB 2000 no fue escenario de anuncios espectaculares ni de grandes despliegues tecnológicos. Cada año la convención de la NAB se asociaba a un evento en particular: Nuevas regulaciones, el lanzamiento de algún producto, la demostración de una nueva tecnología... pero el carácter de la feria va cambiando junto con el de la industria.
Eso no quiere decir que haya sido un mal año... se vieron novedades en todas las áreas. Un gran giro de la industria hacia Internet. Grandes mejoras en cámaras, producción de gráficos, servidores y conectividad. Desarrollos muy importantes en posproducción. Movimientos de mercado muy interesantes. Muchas cosas nuevas, pero todas previsibles dentro del desarrollo de una industria que ha recuperado estabilidad. Y ninguna que afecte por sí sola a la industria en conjunto.
Por primera vez en los últimos cinco o seis años tuvimos la oportunidad de ver una industria con tendencias claras y que está respondiendo exitosamente a las presiones del mercado de la convergencia. Y eso es precisamente lo que hace que NAB 2000 haya sido una feria diferente a las de años anteriores. La convención de este año nos demostró que a pesar de todas las dificultades la industria de la televisión está preparada para asumir los retos de los próximos años.
El precio de la convergencia.
Convergencia es el nombre del cambio en los últimos años. Y se hace evidente en la evolución del aparato tecnológico que manejamos todos los días. Pero la cuestión de fondo no es que las operaciones convencionales de televisión hayan sido invadidas por una maraña de computadores interconectados. El problema real es cuál va a ser nuestro espacio en el mercado de la convergencia.
Al referirnos a NAB 2000 hablamos de la convención más grande de la historia, con más de cien mil asistentes, miles de productos nuevos y un área de exposición que casi duplica la de 1996. ¿Porqué este crecimiento? Fundamentalmente porque de convergencia pasamos a integración, y muchas empresas dedicadas a conectividad y multimedia están reclamando un espacio en la industria. Algunas de estas empresas se convertirán en nuestras socias o proveedoras... y muchas en nuestras competidoras.
La convergencia le cambió la cara a la competencia. Y también nos obliga a adoptar el ritmo vertiginoso de la industria de los computadores y la electrónica de consumo. Además de solucionar los problemas propios de su negocio las operaciones de televisión tradicional tienen que adquirir la flexibilidad necesaria para poder acomodar las exigencias del mercado del entretenimiento durante los próximos años. La ruta más clara para las operaciones tradicionales de televisión es la de convertirse en proveedoras de contenido para aplicaciones en línea. Y lo más deseable sería que pudieran hacerlo sin dejar de ser las dueñas del negocio.
El mercado de la convergencia nos brinda también soluciones para estos problemas. El problema es que muchas veces estas soluciones están en manos de los recién llegados. Ellos saben lo que hay que hacer y nosotros estamos apenas aprendiendo. NAB 2000 nos mostró también que la convergencia tiene que llegar al espacio de los negocios: Si no puedes vencerlos, únete a ellos.
Tendencias claras
Los temas tradicionales de la industria también tuvieron respuestas directas en NAB 2000. Los fabricantes de equipos han puesto sobre la mesa sus propuestas, que afortunadamente han empezado a responder a estándares aceptados por la mayoría. Esto facilita notoriamente el proceso de toma de decisiones para quienes necesitan adquirir equipo nuevo, aunque hay que tener en cuenta un factor importante: El mercado finalmente se decantó hacia un esquema que supone la utilización de formatos diferentes para producción y distribución del material.
Siguiendo esta línea la industria adoptó como estándar de facto para la producción HD el sistema de 1920 líneas a 24 cuadros propuesto inicialmente por Sony, Snell & Wilcox y otros importantes fabricantes. Ahora la mayoría de fabricantes hablan el mismo lenguaje, al menos cuando se trata de producción de alto nivel. Esto supone que los formatos razonablemente compatibles con el HDCAM de Sony serán utilizados para masterización y se generarán copias (o "versiones") de menor resolución según los estándares de emisión de cada mercado.
Sigue existiendo una importante oferta de equipos diseñados específicamente para producir en los formatos ATSC de mayor aceptación. Un productor que necesite soportar aplicaciones DTV en directo puede optar por montar su operación en 480i, 720p o 1080i, pero de algo podemos estar seguros: Nuestro futuro próximo va a estar lleno de convertidores y "traductores" de todo tipo. El formato universal ha muerto... y quizás los televisores universales también.
Haga click, por favor!
Seguramente veremos operaciones de transmisión escalables – dirigidas a televidentes que quizás tengan la opción de decidir hasta dónde quieren llegar. ¿Sólo me alcanza para un televisor SD? Eso está perfecto... siempre y cuando pueda ver una versión "reducida" de la transmisión HD de la película de esta noche... Pero como no tengo acceso premium a los canales de TV abierta seguramente veré buena parte del programa en 4:3 mientras el resto de la pantalla se llena de publicidad. Claro que cuando me aburra puedo oprimir el mágico botón rojo, abonar un par de dólares y liberarme de los avisos.
Y mientras veo televisión plácidamente mi caja decodificadora de cable (que quizás se parezca más a un PC que a otra cosa) estará monitoreando los 116 canales que recibo para grabar en su disco duro mis video clips preferidos. Como siempre, claro, al final de la película aparecerá en la pantalla el molesto indicador que me informa que algún desconsiderado me envió un e-mail urgente... Apenas termina la película hago un par de clicks para ordenar una pizza mientras empiezo a recibir la versión personalizada del noticiero de las 11. Respondo el e-mail... y después de pensarlo un poco consulto el estado de cuenta de mi servicio de acceso a Internet Plus. ¡C___! ... ¿Quién sería el imbécil que se inventó la facturación por Gigabyte?
La aparición de un escenario tan abigarrado como los últimos párrafos está más cerca de lo que creemos... la tecnología para lograrlo estuvo en NAB 2000. Y ya está lista, esperando un mundo atravesado por redes de banda ancha que esté dispuesto para recibirla.
Lo que queda...
NAB 2000 nos presentó el estado de una industria que ha recuperado el dominio de si misma después de varios años de incertidumbre. Eso no quiere decir que no tenga problemas, crisis económica de la televisión abierta, segmentación del mercado, migración a DTV, ampliación de la base de consumidores "conectados", costo de los receptores digitales... La diferencia está en la capacidad que ha adquirido nuestra industria para generar soluciones a estos problemas.
El mercado Latinoamericano maneja sus propias restricciones... quizás en un futuro próximo se adopte un indicador de ancho de banda per cápita que demostraría nuestro lastimoso estado en términos de conectividad global. Sumemos a esto la depresión de nuestros mercados, las limitaciones de nuestra base de consumidores, nuestros grandes problemas de capacitación... ¿Cuál es la actitud correcta frente a esta situación? Una opción es conformarse con operar como mercado periférico. Y la otra es buscar soluciones que permitan "sacar tajada" del mercado interconectado. Ustedes tienen la palabra...

